INTRODUCCION AL KOTOTAMA por Masahilo Nakazono

El siguiente fragmento traducido del ingles perteneciente a un libro públicado en originalmente en 1979 por Masahilo Nakazono (1918-1994), “Inochi, the book of life”,(Inochi, el libro de la vida) un tratado acerca Kototama. Probablemente una de las pocas obras que se han publicado acerca de esta milenaria y misteriosa “religión” o creencia japonesa en occidente.

El kototama siempre ha sido un misterio para la gran mayoría de practicantes de Aikido, a pesar de que el fundador del Aikido, Ueshiba Morihei fue un practicante de kototama y un shintoista muy devoto y que la filosofía del Aikido viene impregnada por sus creencias personales, pocas o ninguna son las explicaciones que dejo en vida sobre sus conocimientos del kototama. Nakazono fue probablemente su heredero espiritual en este sentido, y prueba de ello fue todo el legado e información que dejo trás de sí. Si bien es, en general, algo oscuro y difícil de captar, el hecho de tener un conocimiento superficial de kototama no nos puede ayudar a entender mejor la filosofía no-competitiva y protectora del Aikido

Se puede descargar de manera gratuita en PDF en ingles en el siguiente link http://es.scribd.com/doc/31725652/INOCHI-the-Bbook-of-Life

“El principio de Kototama fue perfeccionado hace muchos años por nuestros ancestros humanos. Es el principio del a vida humana en su totalidad, el principio que gobierna la actividad de la vida del universo. Es la ley de operación de la capacidad humana, su derivación, su manifestación y acción.

Esta dentro del alcance de la capacidad humana el crear religión, filosofa, arte, ciencia, economía, política, etc,,, Esas manifestación de habilidades y acción, de las cuales todas las civilizaciones en su miriada de aspectos son creadas, siguen el principio o ley del Kototama. Es, por lo tanto, la ley básica o espejo del juicio final.

Somos nosotros los seres humanos los cuales debemos juzgar lo correcto de lo incorrecto, el bien u el mal, de aquellas cosas que hemos creado. Sin nuestra purificación, nosotros no podemos dictaminar un juicio final.

Alrededor de hace unos ocho mil años. El único principio verdadero para los seres humanos fue oculto y la civilización continuo su desarrollo en ignorancia de este `principio.

Para la Salvación de toda la humanidad- para salir del mundo infernal que nosotros mismo estamos creando, nuestra civilización actual- debemos recapturar este principio de la vida y volver a nuestro origen humano original y natural. La salvación no viene de ningún otro lugar. Somos nosotros que debemos salvarnos a nosotros mismo, pero necesitamos el espejo con el cual hacerlo. Para empezar, os da´re una linea general del principio aquí, para aquellas personas que estén leyendo acerca de ello por primera vez.

La manifestación de la vida humana, ambos cuerpo y espíritu, es la actividad de la vida humana total en un universo a priori: humano= universo. La vida humana es el universo en si mismo; esta explicación de nuestra vida es la premisa básica del principio del Kototama.

En libros antiguos, la explicación del principio seguido de el orden de las dimensión, de un universo a priori a su manifestación de la vida humana y su capacidad; mi explicación sigue el mismo orden. Los pasos que debemos tomar en la búsqueda de un yo más profundo- de el quie soy y estar absolutamente cierto acerca de ello, debe seguir este orden. Es imposible encontrar la verdad definitiva si el orden es el inapropiado.

La voluntad y el poder de la vida humana , I-WI, actúa como ocho vibraciones motoras, es esta acción que más tarde crea el cuerpo humano.

Las ocho vibraciones motoras se sincronizan con el fenómeno de un universo a priori, atrapando el ritmo de la vida como dimensiones separadas, captando el universo como U-A-O-E, las cuatro dimensión de los sonidos madre.

La energía de una dimensión U a priori manifiesta como el ritmo vital de una capacidad a posteriori u ese ritmo vital, como sonido, es doble-U o WU. Es el ritmo vital fundamental de las capacidades de nuestros sentidos físicos.

De manera similar, una dimensión A a priori manifestada como el sonido WA; WA es el ritmo fuente de una capacidad de a posteriori de la capacidad espiritual.

La dimensión O se convierte en WO, la capacidad para el almacenamiento o memoria, la inteligencia y conocimiento de un ser a posteriori.

E se manifiesta como WE, la capacidad del juicio.

Sin el espejo del principio de Kototama, es casi imposible reconocer las cuatro dimensiones por separadas. Las mezclamos y actuamos desde el deseo, no sabiendo que deseo es, y de que dimensión de nosotros proviene.

Y no podemos descubrir nunca la existencia de nuestra substancia, I, la energía que nos da estas dimensiones con sus diferentes capacidades y deseos.

La acción humana se vuelve la actividad del yo ausente. Vemos nuestra vida como una existencia separa del fenómeno existencial exterior. Sin el reconocimiento de I, nosotros demes automáticamente tener un punto de vista relativo.

Con una capacidad a posteriori- dimensiones WU-WO-WA-WE- los fenómenos universales se ven por separado, como diferentes realidades, Parece asi en realidad, pero todavía no es la verdad.

Cuando no s damos cuenta de la verdad definitiva de la vida human y del universo como uno, entonces la civilización alcanzará la perfección- y no antes de ello.

La verdad no es su principio o teoría. Es la ley de la actividad total de la vida del universo, dinámica y cambiante como una corriente- la ley y el ritmo en si mismo.

Para percibir esta corriente dentro de nosotros mismo, debemos dejarlo todo y entrar en ello- porque estamos allí.

El único camino para captar la verdad es abrir el ojo de la vida de nuestra substancia, I-WI. En el mundo de la verdad, el lector debe entender que una acción verdadera es más apreciada que cualquier cantidad de conocimiento válido.

No luches sobre las palabras de un libro. Cualquier explicación de la verdad no nunca la misma como la verdad en si misma. Intentar captar el sentido interior de este libro, el mensaje subyacente el cual es su verdadero significado.”.- Masahilo Nakazono (1918-1994)