EL EMPLEO DE LAS ARMAS EN EL ENTRENAMIENTO DE AIKIDO (parte III)

– Ellis Amdur, 27octubre, 2015

Hay una conciencia en el cuerpo que de alguna manera sabe si un movimiento marcial es verdadero o falso. Si tu crees de manera intelectual y emocionalmente que eres fuerte, pero dudas de tu poder a un nivel inconsciente esto se reflejara en tu comportamiento, ya que el subconsciente se manifiesta en el el cuerpo a priori.

Esto puede manifestarse como una actitud defensiva acerca de tu propia capacidad o arte marcial; una actitud sectaria y religiosa hacia las técnicas y la doctrina de la escuela, así como hacia el fundador o miembros veteranos del arte marcial; o abusar de los novatos, o escoger peleas con aquellos que son claramente más débiles para probar el poder de la duda que se alberga en tu interior. Yo he observado todo esto dentro de la comunidad del Aikido.

Si no entiendes realmente de lo que eres realmente capaz de lograr, acabarás repitiendo un acto ilusorio miles y miles de veces. Una ilusión repetida con suficiente frecuencia se convierte en nuestro punto de vista del mundo. Paradójicamente, el entrenamiento pseudo-combativo puede tener un efecto más brutal sobre sus practicantes que la técnica de combate eficaz en si misma, si el primero no es reconocido en su verdadera naturaleza. Es como usar una lima para cortar un filete. Si bien podrás obtener algo de comer, al final acabaras con hambre y habrás hecho un desastre.


Esto no debería ser un punto de vista controvertido ya que tanto Ueshiba Morihei Ueshiba y Kisshomaru, fundador e hijo, eran bastante explícitos sobre que el Aikido no es un método de hacer la guerra. Si el trabajo sobre armas del Aikido no fue desarrollado como entrenamiento marcial de combate, ¿ logra esto el objetivo, a menudo avalado, del Aikido de que las técnicas fueron creados al servicio de un objetivo superior- la resolución de los conflictos humanos en una relación armónica?

Las relaciones humanas, ya sean en un nivel físico o espiritual, se caracterizan por múltiples niveles de comunicación, y por lo tanto, por los constantes micro-ajustes entre dos individuos. Esto es cierto tanto en el combate como en una conversación. Las historias sobre Ueshiba Morihei describen a un hombre que, en muchos aspectos, personifica la sensibilidad y sutileza que ejemplifica este estado. La formación en Aikido, sin embargo, casi siempre se caracteriza por movimientos sin ambigüedades en el que el atacante mantiene un ataque inalterable de principio a fin. Esto también es cierto en las técnicas de Aikido que se utilizan como respuesta a estos ataques sin ambigüedades. En comparación con la espontaneidad del movimiento y la respuesta humana que Morihei Ueshiba se dice que ha ejemplificado, los movimientos del Aikido son bastante estereotipados y limitados.

Por otra parte, a pesar de que la gran mayoría de los practicantes de Aikido solo entrenan taijutsu (técnicas sin armas), la reivindicación se deriva de las técnicas de la espada que predominan dentro de las teorías técnicas del Aikido. El trabajo de las aiki armas es particularmente sencillo y sin ambigüedades, y por lo tanto no hace justicia a la rica naturaleza confusa de la realidad de la interrelación humana en conflicto. Si el Aikido es un arte que permite la reconciliación de los seres humanos en los conflictos, estamos practicando más la fachada que el arte en si mismo.

EL EMPLEO DE LAS ARMAS EN EL ENTRENAMIENTO DE AIKIDO (parte II)

– Ellis Amdur, 27octubre, 2015

Contrariamente a las creencias populares, el aprendizaje de memoria nunca ha sido el método central de entrenamiento en los estudios marciales- es solo así en las etapas iniciales. No se da vida a un arte marcial a través de la imitación sin vida o de innovaciones inmaduras. Uno debe tener una actitud similar a la afirmación de Bassho.”no busques lo que el viejo maestro hizo; busca lo que buscaba.”

Por tanto, es imperativo que cualquier persona que desee alcanzar la verdadera grandeza no puede tomar las enseñanzas a su valor nominal. Esto no significa ser esceptico. Esto significa que es necesario reducir lo que uno está aprendiendo a sus principios esenciales y ser consciente de lo que se está haciendo en realidad, en lugar de sólo “repasando los movimientos así como se van enseñando”. Esto por lo general requiere muchas horas de lo que se suele llamar ‘repetición’- sino más bien de un millar de repeticiones, se ejecuta una vez, y otra vez, y otra vez- en miles de repeticiones.

La etapa más básica de la práctica consciente es la de entender claramente la intención de la disciplina que se está entrenando. Sin comprender los objetivos de las artes marciales y lo que el instructor pretende enseñar, ¿cómo podemos saber lo que se supone que debemos aprender? debemos entonces considerar si podemos lograr los objetivos afirmados de la escuela a través de la práctica de su metodología. Por ejemplo, si las exigencias de la escuela que se basan en la supervivencia a cualquier precio, ¿Presenta un sistema de técnicas que ofrece las mejores posibilidades de sobrevivir? ¿En qué contexto? ¿Se aplican estas técnicas a las condiciones que uno realmente se enfrentaría en el entorno en el que se vive ? ; O bien, si la tradición tiene que ver con el desarrollo espiritual, ¿ la practica de los movimientos fomenta la creación de un Yo mas realizado y profundo?

Con esto en mente, ¿cómo la práctica de las armas contribuyen o inhiben los objetivos de Aikido? La esencia natural de un arma es como un objeto creado para hacer daño a los demás, para cortar carne, triturar huesos, causar dolor, incluso tomar la vida. Cualquier otro fin, tal como el uso del arma como emblema del poder o como medio de avance espiritual, son finalidades secundarias. Por lo tanto, la primera pregunta seria: ¿Es la técnica de aikido un arma eficaz como un arte marcial de combate?

No he visto ninguna metodología de trabajo con arma dentro del aikido que sea adecuada para el combate. Esto no quiere decir que algunos Aikidokas no estén altamente capacitados en el uso del armamento, y de que no exista técnicas poderosas dentro de su plan de estudios. No hay duda de que algunos practicantes podrían causar graves daños a alquilen si así lo desearan. Sin embargo, el método de formación y técnicas que se practican no son los más apropiados para el campo de batalla o en el campo de duelo que los de kendo o iaido . Las técnicas de Jo-dori, tachi-dori y Tanto-dori (técnicas de desarme contra bastón corto, espada y cuchillo), a pesar de su mérito al entrenar el coraje y de entrar en el arco de un objeto en movimiento, no seria efectivo contra alguien hábil en el uso de estas armas como elementos de matar.

Las formas de dos personas armadas con espadas y bastón, a pesar de todas las maneras en que pueden mejorar la comprensión de la técnica concebibles sin armas, se centran en los ajuste de movimientos en conjunto para estudiar el equilibrio y la orientación del cuerpo. La separación es a menudo inadecuada para la formación combativa; muchos de los bloqueos podrían ser “aplastados” por un golpe contundente; y muchas de los ataques podrían ser desviados o esquivados. Las formas de dos personas armadas a menudo presentan a una persona realizando un ukemi ,de manera muy frecuente, ya que la que la manera de atacar del oponente hace que la ejecución de la técnica sea posible. Si los movimientos y la técnica de una persona no son auténticos, los del compañero tampoco lo serán. Si la eficacia de combate es tu objetivo, y crees que estás entrenando para lograr ese fin basado en el trabajo aiki-espada(aiki-ken), el bastón o el cuchillo, te estas engañando a ti mismo. o por lo menos, alguien te ha mentido.