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AIKIDO, UNA PRACTICA POSITIVA

 

Hoy en día, cuando alguien se inicia en la practica de un arte marcial, la mayoría de veces lo hace buscando un aprendizaje rápido y efectivo, e indirectamente, algo que le de prestigio y cierto aire de peligrosidad para impresionar a las personas de su alrededor. Sin más esfuerzo que el de ir a hacer una gimnasia moderada sin excesivo sacrificio durante un breve periodo de tiempo, y a cambio de una cuota mensual asequible que les permite ser socios de algún prestigioso gimnasio que le permitirá conocer a los héroes locales, y crear una ilusión alrededor suya de que él tiene un vínculo cercano a estos, y que sus habilidades se transmiten mágicamente de algún modo de sus héroes a ellos. Igual que aquel que se pone una camiseta de su jugador favorito de fútbol y se crece mientras esta bebiendo en el bar mirando un partido de fútbol. Obviamente, a este tipo de practicante el Aikido le parecerá lo más insulso, blando, e ineficaz de este planeta. Totalmente indigno para alguien con su “estatus social y reputación”. Pero seamos sinceros, ¿acaso importa?

El Aikido es un arte marcial moderno, tradicional y no-competitivo, es un arte depurado que goza de buena estética, sobriedad, dinamismo, sencillez, elegancia y serenidad, en cuya practica se busca, no sólo el aprendizaje de un sistema de defensa personal, sino el desarrollo físico y personal positivo del individuo y del colectivo de practicantes, a través de la canalización positiva de la energía física y mental. Ademas de ser una practica enfocada en la defensa y protección de nuestra integridad física y, al contrario de la gran mayoría de artes marciales, de la integridad física de nuestro oponente.

La practica de un arte marcial enfocado hacia una solución violenta(puñetazo, patada, luxación , etc…), probablemente acabe generando una actitud violenta por nuestra parte y atrayendo problemas hacia nosotros y nuestro entorno. Mientras que una mentalidad de protección, genera una actitud más asertiva, abriendo nuestra mente a otras maneras de pensar e ideas, y la posibilidad de compartir emociones y experiencias vitales positivas y enriquecedoras, y donde cada problema representa una oportunidad para mejorar. En una arte marcial tradicional donde el respeto es la base que nos conecta a todos por igual, este es una exigencia para mantener un clima agradable y positivo.

Una practica como la del Aikido nos permite entender con el tiempo que el verdadero enemigo es la adopción de prácticas y hábitos negativos como el sedentarismo, la adquisición de vicios y la mala utilización de las relaciones interpersonales, las cuales suelen generar una sociedad más violenta, alimentando una y otra vez los mismos problemas en un círculo vicioso que es muy difícil de revertir, y que nosotros mismo alimentamos con nuestro ego.

Al ser una practica cooperativa y no-competitiva, esta genera que un grupo se sienta unido y relajado, dada la ausencia de competitividad. Hay que entender que la técnica no es el único objeto de estudio, sino también el desarrollo y crecimiento espiritual del practicante, convirtiéndose en un estilo de vida, una disciplina, un proceso educativo para nuestro cuerpo, mente y espíritu. La practica del Aikido no requiere de habilidades especiales. La clave para progresar en Aikido y en la vida es simplemente perseverar y tener una actitud positiva

El Aikido es el camino para aprender a escuchar el corazón.”.- Sakanashi Masafumi Shihan

LA CARRERA DE LOS DANES

 

En general, la practica de un arte marcial suele estar vinculada a la la autosuperación y al desarrollo personal, sirviéndonos como vehículo para afinar nuestras habilidades psicomotrices, refinar nuestras actitudes personales, y adquirir valores mediante el trabajo y el respeto mutuo. Todo ello con la finalidad de ser mejores versiones de nosotros mismos. Siguiendo este patrón, una manera muy extendida de realizar esta valoración es a través de un examen técnico federativo. A través del examen, el practicante tiene la posibilidad de demostrar su conocimiento y habilidad técnica ante un tribunal formado por grados altos, y en muchos casos profesionales.

Si bien, un examen puede ser la manera más eficaz de establecer una valoración técnica general del practicante, habría que cuestionarse si es una manera eficaz de valorar el espíritu de entrega, participación y colaboración del mismo, y de crear un sentimiento de comunidad.

Los exámenes, en general, son una valoración técnica de los conocimientos que posee un estudiante dentro de un régimen competitivo ascendente. Nos permite separar el trigo de la paja, los aptos de los no aptos. Obviamente, en algunos campos, como pueden ser la medicina, ingenierías, el deporte, leyes, etc… donde existe una gran demanda a nivel laboral, competitivo o de responsabilidad civil, esta claro que se tiene que realizar una criba, pero ¿hasta que punto es necesario este planteamiento?

En el caso que nos concierne, que es la practica de Aikido, un arte marcial no-competitivo y con un claro enfoque al desarrollo personal del practicante, ¿es realmente necesario realizar exámenes una vez se ha demostrado la adquisición de un nivel técnico adecuado? ¿cuantos practicantes dejan de entrenar una vez adquieren el cinturón negro?¿cuantos practicantes dejan de entrenar al suspender un examen o no subir de categoría?¿son los exámenes una manera de controlar la población creciente de danes superiores por parte de aquellos que ostentan una posición de poder?¿no se debería premiar también la participación y fidelidad del veterano que no desea realizar un examen pero lleva años con el mismo grado?¿que pasa con aquellos veteranos que por su situación laboral y familiar no disponen de tiempo para preparar un examen, acaso se tienen que quedar atrapados en el mismo dan durante décadas? Están son algunas de las eternas preguntas que se suelen cuestionar muchos practicantes, no solo dentro de Aikido, sino también dentro de otras artes marciales y disciplinas.

Esta claro, que cuando las cosas se regalan no se aprecian, de la misma manera que a todo el mundo le gusta ganar y superarse, sumado a nuestro instinto natural de acumular y subir de nivel o categoría, y de desilusión una vez lo conseguimos. Todos compartimos en mayor o menor medida estas idiosincrasias de nuestra condición humana, pero es a través de una disciplina no-competitiva, como es el Aikido, que logramos superar nuestra herencia humana natural, y evolucionamos de competir a colaborar, de destruir a construir. Un examen no es un mal medio para valorar ciertas cualidades técnicas, pero no para valorar el conjunto de cualidades de un practicante. Por ello, algunas escuelas suelen optar por ambas opciones: un camino rápido de ascenso técnico a través de exámenes de técnica, u otro más lento pero que premia la constancia y el buen hacer del día a día, dando la posibilidad de subir de grado a todo el mundo. Eso sí, siempre pagando la cantidad de dinero correspondiente estipulada por la federación o asociación pertinente.

LA EVOLUCIÓN DE LA PRACTICA

Seiryoku Zenryu” .– 3º principio del Judo Kodokan del maestro Jigoro Kano Que significa,”máxima  eficacia con el mínimo  esfuerzo.”

Probablemente una de las máximas de cualquier arte marcial, e indudablemente una de las más famosas y populares. Además de su obvia aplicación en la vida cotidiana de cada persona, dado que, por naturaleza, nuestro cuerpo esta diseñado para realizar un uso optimo de todo aquello que ingerimos para obtener el máximo de energía posible y de la manera más rentable para nuestro organismo. Por otro lado, a través de la experiencia, los medios, el conocimiento y la tecnología, todos buscamos de manera instintiva, con mayor o menor éxito, el hacer un uso eficaz de nuestra energía, ya que ello se transmite en una mayor cantidad de tiempo útil para nosotros y nuestros intereses personales(ocio, familia, aficiones, estudios, etc…).

En cuanto a la practica de un arte marcial, y en el caso que nos incube, de la practica del Aikido, no es tan importante el estilo de Aikido que se practica, sino la evolución del mismo en la practica diaria por parte de los aikidokas, principalmente de aquellos que llevan una cantidad de años relevante y ya han incorporado el Aikido a su forma de vida, ya sea como una actividad física, una filosofía de vida o un sistema de defensa personal. Esto se debe transmitir, principalmente, en la manera de trabajar, tanto de uke, como de tori. Esta evolución nos permitirá profundizar e interiorizar la técnica de manera más natural, y además, diferenciar el tipo y la calidad de practica entre un practicante novel y uno veterano. Ya que es inverosímil, que un practicante que lleve 3 años,por ejemplo, dentro de aikido, o cualquier otro arte marcial, realice igual que uno que lleve 15 años o más. De ser así, esto es un claro indicativo de que el practicante veterano ha hecho un estudio centrado en la forma, ya sea por convicción personal, por ignorancia o mera desidia, y su evolución se ha visto estancada en un ámbito en el cual el practicante veterano se siente cómodo, seguro y fuerte. Es un pez grande en una pecera pequeña.

En la mayoría de artes marciales el estudio diario de la técnica sigue un proceso similar: se estudia un gesto grande, para después hacer un gesto pequeño; se endurece, para después suavizar; se trabaja en estático, para poder hacer en dinámico; se aprende a destruir, para después aprender a proteger; primero se aprende a competir, para después aprender a cooperar; se estudia primero la reacción a una acción, para después ser capaces de realizar una acción y provocar una reacción; se entrena un gesto estudiado, para, posteriormente, poder hacer un gesto natural.

Si se tiene en cuenta lo anteriormente mencionado, y se hace una pequeña reflexión personal, probablemente nos demos cuenta de que la mayoría de nosotros, independientemente de nuestro tiempo de practica y grado dentro del aikido o cualquier otro arte marcial, deporte o afición, pecamos en cierta medida de realizar una practica rutinaria y enraizada en unos fundamentos cuya función dejaron de ser útiles tiempo atrás, pero por propia comodidad nos hemos acomodado a la rutina, y no hemos sido capaces de evolucionar, ni de ver más allá de esa serie de fundamentos que se crearon para iniciarnos en la practica y enseñarnos la técnica, pero que llegado el momento, el practicante veterano debe liberarse de ellos para entrar en una nueva fase de estudio y evolución. De lo contrario, lo normal es acabar abandonando la practica o afición por desencanto, aburrimiento, rutina, lesión, y un largo etcétera de actitudes y sentimientos negativos, fruto de un estancamiento de la practica y de nuestras exigencias personales.

Así que, independientemente del arte marcial que practiques, ten en cuenta los siguientes pasos en la evolución de tu practica personal:

1º De gesto grande, a gesto pequeño

2º De gesto duro, a gesto suave

3º De trabajo estático, a trabajo dinámico

4º De destruir, a proteger

5º De competir, a cooperar

7º De acción -reacción, a reacción -acción

8º De gesto estudiado, a gesto natural

El Cuadrado, el Círculo y el Triángulo en el Aikido

   Según John Stevens (en El Libro del Aikido), el triángulo representa Ki y Ryu, la producción y flujo de energía, y simboliza las diferentes trinidades de la existencia: Cielo, Tierra y Humanidad; cuerpo, mente y espíritu; hombre, mujer y niño; nacimiento, madurez y muerte; verdad, bondad y belleza. Técnicamente, el triángulo representa la postura triangular del kamae de Aikido, iniciativa y entrada.
   El círculo es el principio de ju, flexibilidad y elasticidad. Un círculo con un punto en el centro simboliza la resolución perfecta, la armonía de todas las fuerzas y la revolución continua. Físicamente, los movimientos circulares son la clave para armonizarse con el uke, la fuente de técnicas ilimitadas.
    El cuadrado representa kon, el elemento diamante. Sólido, estable, real y bien proporcionado. El cuadrado es la base del control total, necesario para la realización apropiada de las técnicas de Aikido.
De acuerdo a la tradición oral (kuden), y también mencionado por Saito Shihan en sus libros, O-Sensei usaba los principios de las 3 formas básicas ( triángulo, circulo y  cuadrado) para que sus alumnos entendieran lo que estaban practicando e ilustrar los diferentes conceptos de los movimientos y técnica.
   Estas 3 formas básicas son una ayuda visual y no sólo deben entenderse como una posición estática del cuerpo, sino que también pueden entenderse como desplazamientos de todo el cuerpo (tai sabaki). Algunas formas resultan muy evidentes durante la práctica diaria. Otras van siendo descubiertas conforme el aikidoka va madurando y se va sensibilizando con su entorno y con su atacante.Se dice que el cuerpo debe ser triangular y la mente circular. El triangulo representa la generación de energía y es la postura física más estable. Un buen kamae (posición) puede ser también un ejemplo de postura triangular (sankaku-tai). El circulo, por su parte, representa la serenidad y la perfección, la fuente de técnicas ilimitadas. El cuadrado representa la solidez – la base del control aplicado.
TRIÁNGULO(Sankaku)
O-Sensei asociaba la forma del triángulo con la idea del agua fluyendo (nagare). Decía que el agua siempre encuentra el camino de menor resistencia, y que es algo que el aikidoka debe hacer también. Un ejemplo podría ser Irimi (entrar). Cuando un golpe, con una extremidad o un corte con un bokken hace su movimiento descendente, el aikidoka avanza al mismo tiempo que se hace a un lado para estar en posición de defensa. El triángulo puede ser comparado porque da la impresión de un movimiento directo sin giro. A veces, las respuestas directas hacia un ataque son efectivas y excelentes para desbalancear al oponente.
CÍRCULO (maru)
En el caso de un ataque cara a cara, un oponente tendría oportunidad de golpear en múltiples ocasiones, aparte de que los choques de energía son muy evidentes. Después de un primer ataque, y como consecuencia de un movimiento circular, el aikidoka debe salir de la línea de ataque para posicionarse al lado o detás del atacante, pero tan solo por un momento, puesto que uno debe de continuar ese movimiento circular, pero de una manera controlada. Uno debe de actuar y guiar los movimientos hacia una técnica de aikido correcta antes de que el movimiento de ataque termine. De esta manera, el desplazamiento circular paraliza el ataque porque es muy difícil golpear a alguien que está atrás de uno y muy pegado. Así, dependiendo de la posición del aikidoka y del balance del oponente, cualquier técnica puede ser ejecutada tanto “por dentro” o “por fuera” del cuerpo del oponente (omote/ura).El círculo no es estable estacionariamente, como lo es el cuadrado. Sin embargo es estable en el sentido de que nunca cae, ya que está en constante movimiento. Una analogía es el principio del giróscopo, que basa su estabilidad en el giro.
CUADRADO(Seihokei)
 El cuadrado es una forma o una posición muy estable y fuerte, pero a diferencia del triángulo y círculo, carece de movimiento. Cuando O-Sensei “dibujaba” un cuadrado, a menudo escribía la palabra Gou (強), que significa fuerza. Decía que, dado que un cuadrado estaba hecho por 4 ángulos de 90 grados, el ataque más efectivo sería a un ángulo de 90 grados también. Uno normalmente comienza  en un estado “cuadrado”, estando calmado y neutral. Desde esta actitud inicial, si un ataque llega, uno puede estar listo y desplazarnos o convertirnos en un triángulo y contrarrestar por medio de la entrada (irimi o bien, podemos convertirnos en un circulo para armonizar con el ataque y alejarlo de nosotros.