¿Qué es Chinkon Kishin no Ho?

Es difícil decir con exactitud cual fue el origen de estos ejercicios. Evidentemente el Chinkon Kishin No Hoo practicado en el Omotokyo*. Pero el Furutama No Gyo, un ejercicio incluido en el Chinkon Kishin, tenía otro origen. Así pues, la manera de practicarlo que se describe a continuación es la que enseña mi profesor Hiktsuchi Michio Sensei tal como la aprendió de O’Sensei.

El Chinkon Kishin No Hoo agrupa varios ejercicios y algunos, como el “Amano Torifune” o el “Furutama”, son bien conocidos por los seguidores del Aikido. Algunos lo son menos: la inspiración con las manos (Shin kokyuu,  el I-ku-mu-su-bi, el kiai y el palmear, que simboliza los cuatro elementos: el cielo (Ten), el fuego (Ka), el agua (Sui) y la tierra (Tchi).

Los ejercicios se desarrollan en este orden:

–       Hacer el Shin kokyuu.

–       Picar cuatro veces en las manos.

–       Hacer el I-ku-mu-su-bi.

–       Después de repetir los dos primeros, hacer alternativamente el “Torifune” y el “Furutama”, empezando siempre por el “Torifune”.

–       Repetir los dos primeros ejercicios antes del kiai.

–       Golpear solamente cuatro veces en las manos antes de realizar los movimientos circulares.

En todos ellos es necesario respetar las reglas de coordinación motriz, efectuar las visualizaciones y las concentraciones mencionadas, para poder notar sus efectos.

Shin Kokyuu.

Los pies se separan con la misma anchura que los hombros, haciendo un ángulo de aproximadamente 60º. La pelvis, firme, está en la prolongación del cuerpo, erguido y relajado.

Inspirar dos veces, con los dedos juntos, primero hacia la tierra, luego hacia el cielo. Bajar las manos expirando, y volver a empezar.

La respiración se hace visualizando el “aire” a través de los ojos y la boca. Luego desde el “cielo”, este aire” entra en las manos por los dedos mayores y desciende hasta la espina dorsal. El ejercicio se repite una segunda vez.

Después, con las manos encima de la cabeza, golpear 4 veces en ellas para “llamar” a los 4 elementos.

Volver poco a poco a llevar las manos hacia el ombligo, con la palma y los dedos de la mano izquierda sobre los de la derecha, y los pulgares tocandose. Entonces empieza el ejercicio del I-ku-mu-su-bi.

I-ku-mu-su-bi.

En esta posición los ojos están entornados, y la mirada se fija 3 metros ante si.

Expirando una primera vez (siempre se empieza por una expiración), visualizar el sonido I, inspirando el sonido Ku, en la siguiente expiración el sonido Mu, en la nueva inspiración el sonido Su, terminar expirando y visualizando Bi, que se transforma en I (BI…..I).

La última respiración se hace sin visualización, y el ejercicio empieza de nuevo, sin fijar un número de veces.

Hikitsuchi Michio Sensei explica cómo visualizar el sonido I:

“Cuando expiráis, miráis con el alma como este soplo se distiende en el Universo. Después inspiráis con el sonido Ku y veis con los ojos del alma como este soplo circula en vuestro cuerpo”.

I-ku-mu-su-bi es un ejercicio para vincular nuestro ki al del Universo.

Torifune.

Se hace 3 veces: primero con el pie izquierdo delante; luego con el derecho; y luego otra vez con el izquierdo.

El pie izquierdo delante, simboliza el cielo (Ten Bau); el yang; Iranaki en el Kojiki.

El pie derecho delante simboliza la tierra (Tchi Ban); el yin; Iranami en el Kojiki.

El pie de la pierna delantera se sitúa en una línea recta. El pie de la pierna trasera forma un ángulo de 75º.

Colocados en esta posición, “tirar” con las manos en los costados. Se posan en las caderas, pero no más allá de los huesos ilíacos. El pulgar y el anular están apretados; los demás dedos están cerrados pero sin fuerza.

Luego se “lanzan” las manos hacia delante, abriendo los dedos solo al final. Cerrar enseguida los dedos y “tirar” de nuevo las manos hacia las caderas.

Durante estos movimientos la pelvis se mantiene firme para evitar que el cuerpo no se balancee demasiado. La columna debe estar recta; todo el cuerpo tira y empuja.

Esta coordinación es más fácil si se fija un punto a tres metros de distancia frente a si, sin perderlo de vista durante todo el ejercicio. De esta manera el cuerpo no se rompe, los brazos en línea recta, sin balanceo.

Todo esto es muy importante. Es la base de la coordinación motriz necesaria para ejecutar este ejercicio.

Cuando se “tira”, visualizamos que estiramos la tierra pronunciando el sonido EI…I. Cuando “empujamos”, visualizamos que empujamos la tierra pronunciando el sonido HO. Empezamos y terminamos siempre con el sonido EI…I.

Este ejercicio se repite todavía dos veces; pie derecho delante, luego izquierdo. El ritmo se acelera, pero de manera natural y sin cansarse ni resoplar.

Contrariamente a lo que dicen otros profesores, Hikitsuchi Michio Sensei insiste mucho en el hecho de que los sonidos no deben cambiar. Siempre EI…I estirando y HO empujando.

Hikitsuchi Sensei explica que así el Ki del cielo desciende, y es absorbido por nuestro cuerpo junto con el Ki de la tierra. En esta posición creamos un “puente” que nos “une” al cielo. Hay que crear AME NO UKIHASHI. Si no conseguimos estar de pie en este puente, el Aikido no nace. Hay que crear primero esta imagen

Así lo dicen las palabras del fundador.

“En este camino hay que estar de pie en el puente flotando entre el cielo y la tierra (Ame No Ukihashi Ni Tatsu) si uno no se halla en este puente, el Aikido no sale. Si uno se encuentra en este puente, en esta postura, alguna cosa “sale” y ello se llama Takemusu Aiki”. (Aiki Sinzui, p.23)

Furutama No Gyoo.

Se hace alternando con los ejercicios de Torifune. Los pies vuelven a la posición inicial; las manos, que estaban en las caderas, se levantan y se reúnen encima de la cabeza. Llevándolas luego a la altura del vientre. La mano izquierda se encuentra sobre la derecha.

Mover las manos concentrándose entre los ojos. Al principio se mueven lentamente, pero su movimiento puede acelerarse, como si una fuerza exterior las moviese. Hay que aceptarlo y relajarse al máximo, sin buscar ir deprisa o despacio. El cuerpo se mueve solo. Esta es una de las condiciones para que las vibraciones de las manos hagan su efecto, permitiendo la circularización de la energía por todo el cuerpo.

Mientras se mueven las manos repetir mentalmente, o pronunciar en voz alta los nombres siguientes, un nombre delante de cada ejercicio, pero pronunciado varias veces, tantas como vibraciones den las manos.

–       Durante el primer Furutama pronunciar Amaterashimasu Sume O Kami, diosa del sol.

–       Después del segundo ejercicio de Torifune, Ooharaedono Ookami, dios de la purificación.

–       Una tercera vez Ameno Minaka Nushi No Oo Kami, dios del centro del universo, el cual, para O´Sensei se encuentra también en nuestro vientre.

El Hecho de pronunciar los nombres de estos dioses de la mitología Shinto, facilita el ejercicio; se acapara el pensamiento y se mejora la concentración entre los dos ojos. La experiencia mostrará más tarde la importancia del ritmo.

Durante este ejercicio pueden producirse, algunos fenómenos:”ver” colores a la altura de los ojos, en el punto de concentración, o bien recibir una “corriente de aire” alrededor del cuerpo. Cada uno debe experimentarlo.

Pero es muy importante estar relajado: Es un buen criterio para juzgar los efectos positivos que aporta este ejercicio al cuerpo y para sobrepasar las propias capacidades.

Kiai.

 

Con los dedos juntos, y con los dedos apuntados hacia el cielo, pronunciar un breve “kiai”, volviendo a poner rápidamente las manos enzima del vientre.

En la actualidad el sonido es EI…I, pero hubo un tiempo en que Hikitschi Michio Sensei enseñaba el sonido Ooooo… que se convertía en Ooooh… en su fase final, levantando de nuevo las manos sobre la cabeza.

Veamos ahora un ejercicio optativo que ya casi no se practica hoy en día. Siempre en la posición inicial, con los pies separados como los hombros, colocar los dos pulgares en la cintura, alzarse de puntillas y bajar fuertemente deprisa sobre los talones, diciendo en voz alta, a partir del vientre y antes de descender: Ikumusubi.

Después ponerse de puntillas para llamar: Tarumusubi.

Luego: Tamatsume Musubi.

Y después: Ikutama.

Y después: Tarutama.

Y después: Tarutomaritama.

Acabando con el propio nombre seguido de Tokotachi No Mikoto.

Esto permite crear el hecho y la conciencia de que su propia postura y forma forman uno con Dios. Así uno se responsabiliza de participar de manera activa a la creación.

Los movimientos circulares.

Después del Kiai y de haber palmeado 4 veces en las manos, efectuar los movimientos circulares.

Los ejercicios precedentes han hecho “hervir” la energía en el vientre. Los ejercicios circulares harán que circule por todo el cuerpo.

Con las manos juntas, efectuar tres círculos en el plano horizontal, de izquierda a derecha. Hacer lo mismo con el plano vertical. Después hacer tres ochos frente a si.

Se ha acabado el Chinkon Kishin No Hoo. Pueden empezar las técnicas de Aikido.

Del libro “En busca del gesto verdadero” de Gerard Blaize 7ºdan Aikido.

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